martes, 15 de marzo de 2011

El libro secreto de los Angeles


"Existe un Secreto para poseer a los Mensajeros, el Secreto es Uno y descansa en este manuscrito"       (Angelous Ael Sebastu)

El libro secreto de los Angeles




  El detective Miller encendió un cigarro, mientras paseaba por aquel brutal panorama de aquel sangriento asesinato, se acerco a la detective Alicia y le pregunto si le apetecía uno, mas esta lo rechazo. Las imágenes era fuertes, alrededor de la escena se encontraban varios policías, uno de ellos tomaba fotos de distintos ángulos, mientras otro redactaba un informe, otros recogían evidencia.

-          Individuo de aparentemente 27 años de edad, fue encontrado por el personal de aseo hoy a las 9 de la mañana.

Mas quien redactaba el informe es interrumpido por la detective Alicia.

-          rituales satánicos?

Indico mirando al detective Miller y señalando en aquel cuarto distintos escritos, además de las velas, y el pentagrama dibujado sobre el suelo aunque la abundante sangre había borrado algunas partes de este ya que estaba delineado con tiza.

-          sí, eso parece, pero, el dueño dice que no entro nadie ni salió nadie.

El que redactaba incluyo.

-          sí, dice que solía siempre hacer ruidos extraños, o a veces lo escuchaba gozar de sexo pero ni una mujer pasaba por recepción, a menos que hayan subido por la ventana. -

-          es el principal sospechoso -

-          sí, aquello pensé, todos en el local son sospechosos, ya están citados a declarar, mas bien no son muchos -

Exclamo el detective Miller, mas este es nuevamente interrumpido, al parecer habían encontrado un libro el cual no podían descifrar aquel lenguaje. -

-          tú sabes latín no es cierto? -

-          sí, un poco -

Se detiene a leer la frase inicial "angelous ael sebastu"...

-          este se ve interesante, sin duda estaba metido en cosas esotéricas y necromancias -

-          este nos lo llevaremos para investigar, ya le has tomado las fotos?

Dijo la doctora Alicia mientras lo miraba a los ojos al recolector de pistas.

-          sí, pero, es parte de la evidencia -

Interrumpió el minúsculo joven

-          tranquila, hay suficientes, hay que ver en que estaba metido este sujeto, quizás saquemos algo -

Le dijo sonriente al joven y luego prosiguió.

-          descuida, lo mantendremos en perfecto estado -

El detective Miller y la detective Alicia sonrieron.

-          crees que puedas leerlo esta noche? -

-          si es que nos queda tiempo -

El detective Miller era de cabello castaño. Claro, barba candado, cabello, ni muy largo ni muy corto, 1.75 de estatura, aficionado a los crímenes con las etiquetas de satanismo, o necromancia, por alguna extraña razón le interesaba resolver los crímenes mas raros q se daban, mientras que la doctora Alicia, recientemente había entrado al cuerpo de detectives, después de trabajar con su compañero quien murió en alguna especie de sacrificio humano, la traspasaron con el detective Miller, ella era, de cabello oscuro como la noche, y ojos azules como el amanecer, labios finos y delgados y una figura muy bien cuidada, tenía cerca de los 35 años pero aparentaba mucho menos, Miller se sentía terriblemente atraído por ella, y esta le daba algunos indicios también, pero sabían que por el trabajo no podían establecer alguna relación ya sea sexual o amorosa, apenas iban 1 mes como compañeros y ya soñaban con verse desnudos entre sabanas, pero, no, no aun.

El detective Miller alzo la vista y se dirigió a su carro, atrás de este la detective Alicia quien antes de cruzar la puerta, miro de reojo al recolector mientras le mostraba una sonrisa empática.

Ya se acentuaba las 12 de la tarde, los detectives saliendo de la escena del crimen, notaron que la hora había pasado rápida, entonces decidieron ir a almorzar antes de proseguir con lo que seria las preguntas a los sospechosos.

Mientras almorzaban…

-          crees en estos sucesos paranormales? -

Le pregunto curiosa Alicia a Miller mientras acababan de almorzar y charlar.

-          no, no creo, ya me conoces, ver para creer, te aseguro que hay una secta o alguien mas detrás de todo esto.

-          eso crees? Pero, qué ser humano seria capaz de cometer semejante atrocidad, no quiero ni pensarlo.

-          pues creo que ahí tenemos al sospechoso.

Un joven de capa y enchamarrado se había acercado al auto tratando de hurtar el libro sagrado, inmediatamente salieron los detectives y este empezó a correr, apenas había hecho sonar la alarma del BMW que conducían los detectives, el joven corrió por entre medio de toda la gente, y detrás de este mismo el detective que aun con su traje oscuro, se mantenía impecable ante los obstáculos urbanos que se le presentaban, sus piernas daban pasos firmes y rápidos, por lo consiguiente, salto en una oportunidad y tomo por la espalda al joven de tés blanquecina y ojos rojos, al parecer bajo efectos de alguna droga, debió conocer al sujeto desmembrado. Le puso las manecillas y le dio un golpe por el largo recorrido que le hizo correr.

-          que te has creído? Que podías vencerme? -

Le indicaba Miller mientras proseguía.

-          Tienes derecho a guardar silencio y bla bla bla, vas a hablar sobre la muerte de ese tu amigo del libro -

-          tenemos que destruirlo! –

-          No, no, no entiendes, tenemos que destruirlo! –

-          de que hablas? –

-          tenemos que destruirlo!

-          que tenemos que destruir!? -

Le grito Miller tratando de calmarlo

-          tenemos que callarlos -

Le contesto el joven mirándolo a los ojos a Miller, definitivamente se encontraba drogado, sus pupilas dilatadas y el hedor a alcohol. La detective llega inmediatamente pero trata de no acercarse mucho para que el sujeto no la viera.

-          acompáñanos -

Lo tomo de las manos mas este susurro...

-          no escuches, no escuches el susurro de los ángeles, después del placer con los ángeles, su esencia atrae a las criaturas de la noche.

-          de que mierdas hablas? -

Llegaron nuevos oficiales enseguida y cargaron al tipo en un automóvil, pero este se resistía y seguía gritando....

-          no leas el libro!, destrúyelo! Destrúyelo!!

Los policías trataban de meterlo, entonces aquel inusual joven se calla estupefacto y mira fijamente a la detective cuando esta se acerca la detective a Miller, y ya, a través de las ventanillas trata de gritarle algo, apuntando a la detective, mas no logran discernir los gritos, de todas maneras estaba loco.

La detective se queda mirando fríamente al tipo.

-          lo conoces? -

-          no -

-          el tipo debe estar muy tocado. -

Y así se fue alejando el automóvil, los detectives los seguirían para tomarle declaración más de un de repente el automóvil donde se encontraba el joven estallo en miles de pedazos, los policías quedaron calcinados, mas, el joven salió corriendo clamando por ayuda, corrió a unos 6 o 7 metros más allá de la explosión y seguidamente un automóvil lo intercepto destrozando su cráneo contra el asfalto y regando sus casos por todos lados, la detective Alicia no pudo contemplar tal atrocidad y se acurruco en el pecho del detective Miller, era mucho para ella dos sucesos macabros en un día, no hace mucho había entrado a investigaciones forenses, Miller la abrazo simplemente llamo por una ambulancia y se dirigieron al auto.

-          porque habrá querido aquel libro? -

-          ajuste de cuentas, ladrón, aficionado, quien sabe -

-          ya sabes de qué trata? -

-          no, aun no, dirijámonos a la jefatura -

Miller arranco el motor y se dirigieron a la jefatura. Ya habían confirmado la identidad de sujeto en la jefatura, Javier Olstern, arqueólogo frustrado, acababa de llegar hace 1 semana de un viaje de las cercanías de roma, y también averiguaron la identidad del joven muerto incendiado y chocado en la autopista, Vincent Dialo, al parecer había estado con Javier en la universidad de san francisco, aquella era su conexión, se habían reportado asesinatos de aquel mismo patrón hace muchos años, en diferentes partes del mundo, curiosamente, Javier y Vincent, tenían relaciones con algunos de los asesinatos, habían estado en algunos países en donde se habían dado tales patrones de asesinato, quizás vincent era el asesino, o hay algo mas se preguntaron, los detectives, ambos querían poseer el libro, vincent según antes de morir quería destruirlo, y fue brutalmente mutilado y desmembrado pero no se llevaron el libro, había algo extraño.

-          Que nos puede decir de Javier? -

-          bueno, en la semana que estuvo, vino solo pero después parecía tener visitas femeninas, una novia, prostitutas, neos, la cosa es que no pasaban a registrarse, pero escuchaba las voces cuando pasaba por ahí. -

-          está seguro de que nadie se ha registrado, quizás alguna mujer vecina? -

-          no, ya que casi no tenemos muchas inquilinas femeninas, ya que, es más un alojamiento para solteros y usted ya sabe.

-          alguna vez tuvo algún percance con algún vecino entonces?

- no que yo sepa, casi no salía de su cuarto, tenía una conducta algo antisocial, ordeno solo pizzas en los días que se encontró en mi alojamiento.

-          ya veo, le haremos saber si es que lo llegáramos a necesitar Sr. Wang -

Miller no vio en el ojos del sr Wang, este se mostraba limpio, ya la domestica había sido interrogada y también solo relataba como abrió la puerta al ver que nadie respondía y dio con el cuerpo, o mejor dicho, sus partes, grito y se lo mostro al señor Wang.

Interrogaron a unos inquilinos hasta que se dio la noche, y iban a continuar mañana con algunos cuantos que faltaban porque los de aquel día, no mostraba ninguno índice de haber matado a Javier, historiales limpios, hombres solteros, homosexuales, las cámaras de los pasillos no mostraron a ni uno acercarse a aquel cuarto toda aquella noche. Su muerte era un misterio, el detective Miller y la detective Alicia acordaron por ahora.  

Se cernió la noche y Miller llevo a patricia a su casa apartada de la ciudad.

-          te llevas el libro? -

-          sí, quiero interpretarlo y saber de qué trata -

-          ten cuidado -

-          descuida, en mi casa hay cámaras y sensores de movimiento, algún movimiento en falso y la policía será advertida, además, soy yo! -

Le dijo confiado Miller a Alicia, esta solo asintió y se entro a su casa.

El auto arranco, y se fue, en la carretera.

Miller conocía la historia acerca de aquel libro, los placeres sexuales y etéreos más explícitos jamás experimentados, sin duda uno de los libros mas enigmáticos del siglo, perdido por mucho tiempo, el mundo solo conoce 3 poemas de este, de los ángeles oscuros, de los ángeles de la luz, y de su temor. Al fin el libro ante sus ojos, el solo tenerlo en sus manos le despertaba un deseo infernal.

Llego a su casa, hizo un espacio en su cuarto y se dedico a leer, hablaba de esoterismo, como eran los ángeles, su jerarquía, como era posible contactar con los ángeles, quien regía el mundo sino un dios que prohíbe la fornicación, pues en el libro daba una explicación detallada, aunque en aquellas hojas carcomidas ya por el tiempo, no se lograba distinguir mucho, solo de una advertencia, sobre los ángeles oscuro, quienes rigen sobre la tierra, estos además de ser perversos, celosos, les atrae la perversión sexual, y mayormente hacen de alguna manera a su poseedor, más atractivo para hechizar sobre las almas débiles, pero estos eran muy peligrosos, puesto que cuando se enfurecen, son capaces de las venganzas más perversas y diabólicas.

Aquella noche había comprendido todo, si, aquel manuscrito no lo había encontrado por casualidad, no, los últimos meses se había desatado en él un abominable deseo sexual, algo mas allá que una simple eyaculación conjunto con orgasmos y demás ademanes sexuales, algo mas allá de la imaginación humana, que rompa las barreras de cualquier placer carnal, el éxtasis de la vida!. Desde un caso que tuvo hace algunos años, en las que un viejo demente le comento acerca del libro, y el misterio que aguardaba y las pocas hojas que quedaban, lo habían robado de su biblioteca subterránea, valía quizás millones de dólares.

-          quizás logre vendérselo a alguien que conozca de aquello -

Se dijo sonriente.

nunca dieron con el ladrón, temía que haya sido el vaticano, ya que sus ancestros lo habían salvado de ser quemado por ser considerado un libro escrito por herejes, que en realidad eran nigromantes y alquimistas, y desde aquel entonces no pudo hacer mas que pensar en el libro, se le presentaba la ilusión de tenerlo en sueños y ahora ha vuelto, ese deseo de placer sexual no solo era acompañado con el mero pensamiento de copular con algún ser humano común y corriente, sino, que mas allá de sus sueños, con seres enigmáticos! El libro lo quería a él!. El era agnóstico, así que quería callar sus dudas y experimentar todo, conocerlo todo, salió de aquel trance del recuerdo y volvió en si para continuar con la invocación de los ángeles de la luz. “Angelous ael sabastu, invocacione”, el titulo, seguidamente un poema, pronuncio aquellos versos en latín, del cual un poco entendía, casi susurrando termino la última frase, nada se dio... Sonrió para sí mismo y de sí mismo por permitirse el haber pensado por un segundo que algo pasaría, entonces, sucedió, el cielo a lo lejos, comenzó a crujir, miro a través de la ventana, e inmensas nubes negras se formaban girando alrededor de su casa, el cielo relampagueaba cual si este estuviese molesto y quisiera desquitarse con toda su ira, entonces, sintió el terror apoderarse de su cuerpo, pero al mismo tiempo curiosidad, ansias!, un silencio fue apoderándose de su entorno, incluso, las manecillas del reloj cesaron su característico sonido, todo oscureció, fue entonces cuando una sensual y provocativa voz le hablo a Miller, aquel ser espiritual resplandeciente, emanaba un perfume que le llego hasta lo más profundo de su alma, una fuerte atracción le despertó, luego aquella fuerte iluminación se apago, perdía así mismo, no podía comprender lo que pasaba, lujuria, pasión! Dolor!, ira, miles de emociones se despertaron en su ser, aquella angelical silueta, indescriptible, aquella sonrisa sin par, diabólicamente tentadora, aquel vientre liso como el alta mar, aquellos desnudos senos, aquella diosa de Venus, no aguanto más y se entrego si mas pesar. Aquel ángel infernal se abalanzo sobre él con su cuerpo desnudo, era algo tan sensual, cada aspecto de su rostro, su rubio cabello, Lo tomo del cabello y lo tiro al piso, seguidamente arranco su camisa, mientras besaba su rostro, bajaba por su cuello y por sus pectorales definidamente marcados rosaba dejando pequeñas heridas de sangre excitantes cual si fuese este acariciado con las espinas de una rosa, tenía una inmensa tentación de llevar sus manos por todo su cuerpo, acariciarlo y desgarrarlo! Las emociones sin duda eran un sin fin, , aquel ángel tomo a el por la espalda clavándole las uñas profundamente mientras salía sangre de los orificios que le había causado, abrió sus piernas delante de su abdomen aferrándose con estas a su torso y posándose sobre su miembro que ahora como por arte de magia ya no llevaba puesto su vestimenta! Miles de endorfinas se liberaron en su cuerpo, aquel ángel asintió para arriba y empezó a gemir, unos gritos característicos fantasmales, con ecos de ultratumba, no solamente sentía la fricción de su ente material con aquel ente hecho material, sino que sus mentes se conectaron, sus escancias se mesclaron y pudo ver el cosmos en milisegundos, por fin! Ya creía en algo, y algunas verdades se le pronunciaron en aquel momento, sentía que iba a estallar!, aquel éxtasis era tanto que a la par de ella y sus emociones y su espíritu, si! Iba a llegar, pareciera que hubiera estado días y días allí! En aquel estado placentero, faltaba solo un poco, pero de repente, justo antes de que estallara, sintió como si fuese expulsado, unas alas se alzaron al cielo, sintió ira, frustración, que había pasado con el ritual, en pleno clímax aquel ángel se había marchado! Que rabia sentía! Iba a explotar! De pronto, las luces se apagan, envuelto en silencio, silencio total, abre lentamente los ojos...

-          silencio -

-          porque tanto silencio? -

-          el silencio advierte los peores estallidos. -

Oscuridad total, aquella entidad ya había desaparecido, había dejado su hermoso aroma en todo el cuarto, Miller se encontraba desnudo en el piso, ardiendo! Confuso, no sabía si lo ultimo había sido real o causado por la cocaína que se había inhalado antes de comenzar la invocación, de pronto, escucha voces alrededor de el, risas, no podía discernir por la debilidad de estos, el viento abre la ventana de su segundo piso, y este llega a rozar el libro, posando en la pagina donde mostraba del terror de los ángeles, solo el brillante semblante de la luna le ayudo a distinguir aquellas palabras, su percepción del entorno se había ampliado, se sentía años joven, fácilmente logro entender aquellos manuscritos, hablaba de los espíritus malignos que se alimentaban de la esencia que los ángeles dejaban, si, ahora Miller podía casi enamorar a quien se le cruzase en su camino después de aquella experiencia que tuvo, puesto que sus ojos fueron abiertos y el conocimiento de la pasión cernió sobre él, aunque no del todo, había sido interrumpido por algo que ahuyento al ángel, tenía que volver a intentarlo, y también no había experimentado con los ángeles de la oscuridad, que estos le abrirían el conocimiento de cómo atraer, cazar, lastimando incluso el libre albedrio, pero esto era lo de menos, del terror de los ángeles poco sabia, ya sospechaba que eran estos quienes trataban de intimidarlo, aquellas criaturas que no eran más que simples deformidades de los ángeles y demonios que aparentan más de lo que en realidad son, eran una consecuencia de la esencia que dejaban los ángeles en las personas, y los perseguían para seducirlo haciéndose pasar por humanos, y exprimirle toda esencia de los ángeles a estos, aunque esto último, Miller desconocía, el libro se encontraba muy malogrado, de repente, escucho los arboles crujir, pisadas, voces, corrió hacia la ventana y vio unas sombras a lo lejano.

-          !que tonto! -

Se dijo, debió haber esperado!

-          claro -

Se dijo.

-          las criaturas de quienes los ángeles temen, sienten su esencia a lo lejos, Javier acababa de morir, ellos seguían ahí afuera! Buscando por el libro! -

Rápidamente trato de huir, el libro! No! Por nada del mundo lo destruiría. Corrió hacia la puerta, la abrió para dirigirse hacia la cochera y tomar el auto,  entonces, allí estaba ella, si, la detective Alicia, ardiente como siempre.

-          qué diablos haces aquí? -

-          pues te has olvidado tu teléfono y he venido a entregártelo -

-          mi teléfono? En qué momento? -

-          en la oficina, antes de marcharnos -

-          y porque no me lo has entregado de venida ? -

-          buscaba una escusa para venir en la noche -

Aquellas palabras dejaron mudo a Miller, no sabía en qué momento se había puesto los pantalones, pero se dio cuenta que se había detenido antes de ponerse la polera, las manos de Alicia acariciaban su abdomen, en ese entonces, se olvido de que las criaturas de la noche lo perseguirían, pensó que quizás sería producto de su imaginación.

-          dios Alicia, no es momento, hay cosas allí afuera -

-          tonto, era yo, eludiendo tus medidas de seguridad-

-          pero lo que te digo.... -

Es interrumpido por Alicia

-          shhhh, leíste el libro? -

-          si -

-          creo que te está afectando -

Miller pensó para sí mismo.

-          sí que me está resultando -

Sigilosamente Alicia, metió su mano bajo su pantalón mientras besaba apasionadamente los labios de Miller, este no podía comprender lo que pasaba, acaso aquella corta e interrumpida presencia con aquel ángel había hecho efecto tan rápido? No le importaba, no dijo nada, Alicia estaba allí, y ya aproximaba a excitarlo con una mano y con la otra desabotonarse la blusa dejando al desnudo sus pechos, se fueron besándose y tocándose mediante el pasillo, apoyándose en las paredes hasta que llegaron a su oficina.

-          siempre te quise conmigo en un escritorio -

Que palabras más seductoras para Miller!

-          ah sí?

Sin darse cuenta ya habían dejado ropas atrás, Miller la tomo y la sentó sobre la mesa de tajibo, botando todos sus archivos al suelo.

-          tú has apagado las luces? -

-          qué crees? -

Le dijo Alicia besando todo su cuerpo mientras al unísono mantenían la relación que hacia retumbar el escritorio y sus cajones en aquella sala…

-          no me habías dicho que eras buena desactivando alarmas -

No hubo respuesta, solo gemidos de placer, Miller se sentía tan a gusto disfrutando de aquello, había ganado mucha experiencia, aun se preguntaba si lo que había experimentado no era una simple alucinación de la cocaína que había inhalado antes de empezar a leer el libro, pues cuando se es detective todo se le es posible, mas cuando eres uno exigente como Miller, no le importaba! Alicia estaba allí, acariciaba todo su cuerpo, recorría con sus labios toda su gloriosa silueta, ella, se aferro a su cuello y lo tumbo al suelo, Miller ya estaba a punto de llegar, entonces la detective Alicia en pleno clímax, con una voz ardiente le pregunto.

-          y que tal la experiencia con los ángeles -

Inmediatamente esto le resonó en la cabeza, como sabia Alicia de lo que escondía aquel libro? Si nunca le pronuncio palabra alguna de lo que trataba. De pronto, casi en trance le pregunto Miller.

-          y como sabes tú de....

Sus ojos se agrandaron, de repente! Cuando vio convertirse la lujuriosa mujer que tenia encima de él en un espectro, la piel se le puso como de muerta, sus ojos rojos como la sangre, fuerza sobrenaturales lo mantuvieron contra el piso! Aquello no podía ser un sueño había pasado de verdad! Alicia era una de las criaturas que mencionaba en libro! Aquel espectro abrió su boca y silencio!..... Silencio....

Al día siguiente, la casa de Miller se encontraba rodeada de policías....

-          Dios se apiade del detective Miller, debemos estar cerca del asesino que ha reaccionado de esta manera, porque me informaron ayer sobre un supuesto asesinato también de nuestro cuerpo de forenses -

-          igualmente pienso señor, debemos estar muy cerca… -

-          Ahí va uno de nuestros mejores detectives -

Decía el jefe de los detectives que había ido personalmente a la escena del crimen.

-          doctor, hemos hallado en el cuarto del detective el libro del anterior asesinato -

Pronuncio otro joven quien recolectaba las evidencias.

-          déjame ver, vaya, latín, creo que aun recuerdo un poco, esto lo llevare conmigo.

Dijo el jefe mientras se alejaba de la escena para dirigirse a su automóvil, atrás de él, Alicia, nuevamente, sonriente....

En la noche se había dado unos indicios de tormenta que luego desvanecieron, el jefe vivía separado, al parecer se había quedado dormido con el libro, lo despiertan tocando su puerta...

-          buenas noches doctor..

-          ¿que hace a estas horas de la noche aquí señorita Alicia? -



jueves, 10 de marzo de 2011

Detrás de las puertas rojo carmesí

 “A veces el silencio, es antecedente de los peores desastres” (Cristhian Ribero)
 Detrás de las puertas rojo carmesí




 Se encontraba Vanessa leyendo un libro, una revista cualquiera para distraerse, ya que, hace tiempo que nadie pasaba por aquella clínica alejada de la sociedad, Vanesa era de cabello liso y no demasiado largo, piel trigueña y unos ojos oscuros como la noche, sin duda cualquiera se perdía en aquellos, estaba de medio tiempo de recepcionista hasta que pasaran sus vacaciones y volver a los estudios, estaba viviendo cerca de un pueblo hasta que terminase el verano, nada de acción concurría en aquel pueblo, ya estaba considerando volverse a la ciudad, ya que llego a las lejanías de esta, donde el sol se esconde tras las montañas y no tras edificios protuberantes, donde la neblina suplanta a el humo de los carros o de las miles de personas que fuman mientras caminas por el centro de la ciudad en busca de diversión, aquello le era muy tranquilo, demasiado.

-          nunca pasara nada ¿acaso hoy día nadie se enferma? – 

Se cuestiono Vanessa posando su mano sobre su rostro y seguidamente se dirigió a tomar un vaso de agua.

Después de tantos garabatos y de enviar mensajes sin que le lleguen respuestas, trato de concebir un poco de sueño, aquella noche seria como las demás se dijo, larga, solitaria y aburrida, entonces intento reposar su cabeza sobre la cándida mesa de escritorio cuando de repente escucha a lo distante, si un sonido ya conocido, logra distinguir el sonido de una sirena aproximándose, predijo que aquella noche por fin habría algún movimiento, aunque después se sintió mal por aquel desconocido enfermo. 

-          aun así, ni siquiera lo conozco – 

Pensó para sí misma para limpiar un poco la conciencia. 

Presiono el botón para abrir la reja que daba hacia urgencias para que la ambulancia entre, esta entro sin vacilar, Vanessa trato de aproximarse por la ventana para ver de que se trataba, pero no logro distinguir nada y antes de que tomara el libro, la ambulancia volvió a partir rápidamente.

-          qué raro – 

Se dijo mientras escucha algo mas, se encendió otro motorizado, y salió rápidamente.

-          algún choque quizás – 

Se dijo mientras tomo nuevamente su revista. 

De pronto, llego una vagoneta negra, frenando casi de golpe levantando polvo a su alrededor y de entre el polvo, como si fuesen fantasmas, se aproximaron dos personas envueltas en sangre, pero, al parecer no era de ellos, porque según veía Vanessa, estaban en perfectas condiciones, le hicieron unas señas, salió para entender algo de lo que le trataban de decir, al parecer traían gente herida consigo, le dijo que esperen y se volvió apresurada en busca de unas enfermeras. 

-          Dios mío, no sé si habrá sido buena idea pedir un poco de acción – 

Se recriminaba mientras corría apresuradamente por los pasillos blanquecinos de aquella clínica apartada de la ciudad. 

En el camino, Vanessa pasaba mediante los pasillos buscando alguien quien le ayudase, estaban en total silencio, pareciese que no había nadie, fue a la oficina de su tío, pero no, tampoco el se encontraba allí, entonces escucho la barítona voz de su tío llamar con fuerza hablar por teléfono, provenían de la sala de urgencias, se dirigió hacia la sala y allí se encontraban los personales y su tío, delante de ella, habían dos cadáveres, o al menos así lo pensó ella, pero no! Estaban vivos! Estaban tremendamente desgarrados, a uno de ellos se le podía notar los huesos de su brazo, el otro, tenia sumido todo el pecho, además de quemaduras, se recrimino que es imposible que siguieran con vida y aun así pudiesen pronuncia gritar del dolor, era algo insoportable de ver, el tío se encontraba en shock, seguidamente se da cuenta de que Vanessa se encuentra allí y aun en trance le dice.

-          que haces aquí? –

Le pregunta lentamente en trance.

-          hay gente buscando ayuda, necesitamos camillas –

Dijo Vanessa... 

-          No sé qué está pasando, estos pacientes deberían estar muertos pero aun siguen allí con vida, le hemos dado medicamentos para palmar su vida para evitar que sufran, puesto que los problemas que tienen ya no tienen solución, realmente no comprendo –

Le comentaba a Vanessa 

-          eso puedo notarlo y ¿no hay nada que puedas hacer? – 

Contesta Vanessa

-          no, si no estuviera movilizándome con todas mis ganas pero, esto, ¡en esto no hay lógica!, esto, parece una ¡pesadilla! – 

Le recrimino a Vanessa.

-          ¿y qué fue lo que paso?

Pregunto extrañada Vanessa

-          una flota chocó y volcó, rápidamente se incendio y están haciendo lo posible por traer a todos los sobrevivientes, no creo que quepan muchos aquí – 

Dijo el tío de Vanessa, aunque ella se lo imaginaba, aun así el rostro de Vanessa empalideció, su tío desprendiéndose de aquel trance alarmo a unas enfermeras para que vayan con camillas hacia la entrada, corrieron hacia la entrada pero dieron con los sujetos que avían llegado antes en el pasillo, ya estaban a mitad del camino con los cuerpos, los cargaron, y los llevaron a la sala de urgencia.

-          ¡vienen más! – 

Exclamo uno de ellos mientras se dirigieron a la entrada principal y el mayor de ellos encendía el coche y daba retro para luego volver, al parecer víctimas que necesitaban ayuda era inmediata, pero, ¿Cómo? Si aquel autobús choco y seguidamente se incendio, no se había dado un accidente jamás de esa magnitud, al menos no en un pueblo tan tranquilo y apartado de la ciudadanía.

Otra vez la ambulancia, esta vez, otros dos coches más, todos entraron, dejando cuerpos, y así sucesivamente fueron llegando, mas y mas, demasiados, todos con heridas mortales, ¿porque el designio no acababa con su miserable sufrimiento? Se preguntaba Vanessa. Necesitaban gente quien ayude, así que llamaron a los del turno de la mañana, pero tardarían en llegar.
Al parecer ya no llegarían mas, aquellos eran todos, sin duda eran muchos porque paso largo tiempo desde el primer herido, decidió ir a ver como andaban las cosas y tratar de ayudar un poco, cuando ya estaba alejada de la entrada, escucho las puertas corredizas emitir aquel sonido que se escucha advirtiendo un cliente, pensó que podrían ser más cuerpos, pero no, era una figura especial, alto, de traje negro, bien vestido, rasurado y peinado, ojos negros como la noche, como los de ella solo que ella fue quien se perdió en los de este extraño individuo, atrás de este, entro uno más, este sin embargo era rubio, y con los ojos azules como el cielo, este último sin embargo, caminaba con la cabeza gacha, y entre sus manos escondía algo.
El primer sujeto entro con una mirada algo burlesca, en tono medio malévolo, una sonrisa se le dibujaba en el rostro, sus miradas chocaron, en ese entonces, Vanessa se atemorizo un poco de aquellos ojos  que penetraban todo su ser a tal punto que un escalofrío atravesó toda su espina dorsal, por poco y se desmaya, pero prevaleció, aquellos sujetos no le parecía nada amable ya que parecían que venían de alguna especie de funeraria, además de las rosas rojo carmesí que traía consigo el ultimo.

-          ¿se les ofrece algo?

Pregunto Vanessa amenazante, mas no hubo respuesta, las luces, empezaron a parpadear y a apagarse a medida que ellos se acercaban… 

-          disculpe no puede pasar – 

Le dijo a aquella figura que se encontraba delante cuando se acerco más de lo inusual, estaban a escasos metros de ella, mas estos nuevamente no pronunciaron ni una palabra, seguían acercándose… 

-          ¿no me escucho? no puede pasar – 

Nuevamente las figuras no respondieron, el primero, el más sombrío, siguió mirándole derecho a los ojos, Vanessa quedo muda, las fuerzas se le fueron, parecía que sus pulmones presionaban su corazón dejándola sin aire, y con desesperación, aquella imagen, paso por a lado de ella con aquella inusual risa perversa, empezó a querer perder el conocimiento mirándolo fijamente a los ojos, sus piernas le temblaban, la respiración acelerada, las gotas de sudor sobre su frente, si, aquella mirada había incendiado su alma y su cuerpo, le había despertado miles de emociones, desde miedo, rencor, ira, placer, maldad, perversión, desesperación, ¡hasta deseo sexual! Si, la sedujo a experimentar un orgasmo mental con aquel hombre!, todas esas emociones, ¡en un instante! antes de caer al suelo, de alguna manera ese ser, ejercía un poder paranormal sobre ella, todo aquello en solo una mirada y a medida que se fue alejando aquella imagen Vanessa se perdió en la profundidad de su subconsciente.

-          ¿Quién está allí? –

Preguntaba Vanessa asustada, se encontraba en un cuarto casi a oscuras, apenas distinguía una luz roja parpadeante cual soquete emitía un sonido irritante, y un reloj en un extremo hacia tronar sus manecillas conjunto a un péndulo que tenia bajo sí mismo, giro su rostro para descifrar mas de aquel cuarto, había una cama y una voz.

-          ¡¿Quién está allí?! ¡responde! –

Una respiración se cernió sobre su espalda, un escalofrío sobre su alma, sintió algo rozar sus piernas, su espalda, su pecho.

-          Vas a ser mía... –

Susurro aquella fantasmagórica silenciosa voz

-          ¡Déjame! ¡déjame en paz! ¡¿qué quieres?! –

Le gritaba desesperadamente mientras aquel fantasmagórico ente presionaba sobre ella y su susurro se escuchaba por todas las direcciones de aquel cuarto, sin duda estaba asustada, a tal punto que le recriminaba que quería llorando, hasta que este respondió.

-          ¡Vida! –

¡De repente! Todo se movió, una caja de pandora se despertó en su ser, pero, ni siquiera todo el placer que le causaba aquel suceso fantasmagórico pudo derrotar al miedo que sentía y a las lagrimas que derramaba, temió lo peor, un silencio rotundo se apodero del cuarto, ni las manecillas del reloj emitían algún sonido, logro discernir la causa, el reloj se había paralizado, la luz rojiza dejo de parpadear y solo quedo el soquete quebrando aquel silencio tenuemente con un sonido latoso, que este mas en un momento ceso, pensó que aquel ente se había ido, que todo había terminado aunque se encontraba a oscuras, pero no sabía que a veces el silencio es antecedente de los peores desastres, aun así concibió calmarse por un momento, intento dar un paso hacia una pequeña luz que emanaba el agujero por donde se encajaba una llave, al parecer de una puerta, nada ocurrió con aquel paso, entonces, apresuradamente se dirigió a la puerta, toco la manecilla, y entonces, el sonido del soquete sonó entre cortante e irritantemente fuerte, la luz volvió a parpadear y el las manecillas del reloj conjunto a su péndulo se encendieron y entonces! ¡Algo la alzo hasta la cama brutalmente! Trato de gritar! Pero simplemente no emitió nada! ¡Una nueva voz! 

-          ¡Aun no! no es su tiempo! 

Despertó rápidamente y a la vez lentamente de aquel maldito trance enigmático, estaba sudando, no sabía que había sido lo que había experimentado, el tiempo parecía andar lento, estaba tonta, aun en shock por lo del sueño, recuerdo, experiencia, no sabe con exactitud que fue, porque pareció eterno, mas sin embargo, a la vez tan cortó ¿Qué extraño? Se dijo, tenía una de las rosas carmesí que llevaba el joven que venía tras el primero, quien vio por última vez sus ojos azules detrás de la puerta rojo carmesí, y en estas se perdió con su mirada triste gacha, ella noto que también estaba sangrando ya que había presionado bien fuerte la rosa y las espinas le herían mientras miraba aquel ultimo ente, siguió caminando hacia la puerta que se encontraba manchada de sangre después de haber sido cerrada por el muchacho de la mirada triste y ojos azules, aun estaba débil, pero, se recuperaba, se ayudaba con la pared, ya los pacientes ya habían cesado sus gritos cuando se dio cuenta, temió lo peor, llego hacia las puertas, presiono sobre ellas para que se abrieran y entonces contemplo aquella imagen, su tío estaba sentado, con una rosa rojo carmesí, las enfermeras y demás personas sanas de igual manera, pasmado su tío junto con los paramédicos y las enfermeras estaban aun en shock, su mano le dolía, observo su mano derecha y de igual manera tenía un rosa carmesí.

-          ¿qué ha pasado? -   

Pregunto Vanessa estupefacta.

-          todos – 

Respondió el tío en trance.

-          ¿cómo? – 

Pregunto nuevamente Vanessa.

-          todos han muerto simultáneamente, y luego, teníamos estas rosas en nuestras manos. 

Dijo el tío de Vanessa aun en trance.

-          ¿y los sujetos que han entrado por las puertas?

Pregunto sorprendida Vanessa

-          ¿cuales sujetos? 

Pregunto el tío sin saber de que hablaba Vanessa, aun estaba en shock, Vanessa guardo silencio…

Aquella noche, se registraron 24 muertes, todas recíprocamente a las 00:00 horas con 00 segundos, una muerte simultanea, como si los designios se haya distraído por un momento o quizás simplemente los apilaron a todos en un banquete especial, aquel suceso poso en cada lengua al día siguiente, ¿cómo era posible aquello? sería posible semejante coincidencia? no hubo explicación científica alguna, pero tampoco hubieron preguntas, quizás lo sabían, las cámaras grabaron todo, desde que entraron aquellos sujetos, el desmayo de Vanessa, hasta que abrieron las puertas y ahí la cinta acababa, de igual manera en la sala de urgencias, acababa la cinta justo cuando entraba aquel ente, y así con cada ángulo grabado, aquello era algo tan enigmático que se lo dejo en el olvido, pero Vanessa nunca olvidara aquella experiencia, aquel ente que sintió aquella noche, aquella sonrisa despiadada y esos ojos oscuros, y aquellos ojos azules, y mirada triste y perdida, si, lo sabía, se había encontrado con los dos rostros de la muerte…


dedicado para mi mejor amiga y unica, vanessa...