jueves, 10 de marzo de 2011

A través del cristal de la traición


''La sangre se congela fácilmente, si, al lado no se tiene quien se la caliente'' (Cristhian Ribero)

A través del cristal de la traición

   


Era jueves, el día había comenzado con algunos vientos huracanados, así que por este mismo motivo se turbo, fue más corto que de costumbre, cayendo ya la noche con una tenue lluvia. Cristhian, volvía hacia su casa, el vivía en una provincia un tanto chica, y un tanto aislada de las grandes ciudades, por lo cual, la tecnología no era de avanzada.

Cristhian como cualquier día llego a su casa de su trabajo en la carpintería, bajo de su camioneta apresurado, para así evitar que las gotas lo mojasen, entro por la puerta, poso su saco en el perchero que se encontraba a escasos pasos de la entrada, prosiguió a pronunciar las palabras que de costumbre había pronunciado toda su vida en matrimonio.

-          Estoy en casa amor -

La cena estaba servida, saludo, su amada esposa Karen, y se sentaron a disfrutar de aquella exquisita cena que solo Karen solía hacer, aunque, desde hace ya tiempo, las cosas no andaban bien en su relación matrimonial, solo se nombraron algunas palabras, para no ser presos del silencio que rondaba en su exquisita cena, acabaron.

Ya en su alcoba los amantes, se asearon cada quien por su lado, y seguidamente, se recostaron en su cama, la cual parecía tan grande, tan ancha, cual campo separaba a sus enemigos, sabían que las cosas no andaban bien, ella pronuncio casi silenciosamente una que otra palabra para mitigar aquel cruel e inerte silencio que se reposaba en la recamara, mas, el simplemente se hizo el dormido, ya que tenía miedo a abrirse ante su esposa, había pasado mucho tiempo, y en su trabajo la presión era mucha, muchos encargos, clientes exigentes, la crisis, un mártir sin duda. Escucho aquella dulce voz de su esposa, aquella que años atrás aviase despertado en el las más profundas emociones que jamás había sentido, y, por un momento, quiso acercarse y entregarse a sus brazos, susurrarle lo mucho que la amaba y tratar así de arreglar las cosas, pero no, le temía por alguna razón, avían muchos casos de parejas, que terminaban mal, ¿porque yo he de ser la excepción? se preguntaba, hay que ser cauteloso, demostrar firmeza, tiene que entender que tengo mayores preocupaciones ahora, y así entre aquellos pensamientos egoístas y con el crujir del cielo, el sonido de la lluvia que golpeaba el tejado, aun así con todo aquello logro concebir sueño... 

-          ¿qué pasa? no puedo moverme, ¿por que todo está oscuro? ¿porque me siento tan frio? -

Se preguntaba Cristhian en la oscuridad de sus pensamientos.

-           ¡Dios, mujer! ¡acaso me has destapado! -

Pensó, mas no, casi podía sentir el peso de las frazadas, pero, ¿por qué estas no ejercían en el calor alguno? Quizás, había experimentado una parálisis de sueño como en algunas otras ocasiones, solo que esta era más profunda, no podía concebir moverse, ya había pasado un largo tiempo desde su despertar y por más que trataba no podía mover ni un solo dedo, ni siquiera una mueca o algún gesto de molestia, ya aquello, empezó a darle miedo…

-          ¿Cristhian? -

Pregunto con su dulce voz su amada esposa.

-          ¡Gracias a Dios! -

Pensó Cristhian alegre, pensando que esta lo despertaría y todo habría pasado

-          ¿Cristhian? -

Pronuncia su nombre nuevamente.

-          ¿! Qué esperas para despertarme mujer!? -

Pronuncia exaltado Cristhian para si.

-          ¡No! ¡Cristhian! -

Exalta su mujer, Cristhian se irrita.

-          ¿Qué es lo que le pasa? -

Cristhian siente como su mujer trata de despertarlo de todas las maneras posibles, incluso sintió, una o dos gotas resbalar sobre su rostro, probablemente de su mujer, pero, ¿Por qué lloraba?, no podía distinguir entre los murmullos, ya la irritación se le había pasado, solo le queda una incógnita, ¿Por qué llora?

-          ¡No te mueras! No, no, ¡no! -

Sintió un tremendo y serpenteante escalofrío atravesar todo su cuerpo, como podía ser ¡eso posible! ¡Cómo puede estar muerto! ¡Es imposible!! Sin embargo, escucha como Karen trata de reanimarlo, lo golpea para que reaccione, Cristhian trata de explicarle, que está vivo! pero no puede moverse, ni hablar, todo es en vano, no puede hacer ¡nada! de pronto! Escucha los pasos apresurados de su esposa golpear el suelo de madera, silencio total, le gustaba el silencio, pero, no ese tipo de silencio.

Ya la lluvia había cesado, se escuchaba el cantar de los pájaros, ¡oh!, cuanto anhelaba salir de aquella peste y poder respirar vida nuevamente, pero entonces se da cuenta, que, no ha vivido realmente, porque, siempre había estado ocupado, no tenía mucho tiempo para sus hijos, y mucho menos para su esposa, ¡eres un bastardo! se recrimina así mismo, si no hacia algo pronto, no quería imaginarse que podría pasar, nuevamente hace esfuerzos para poder mover algún muslo, pero, de pronto, escucha la puerta abrirse, y unos pasos que suben por las escaleras de madera...

-          Allí esta doctor, obsérvelo, anoche se recostó temprano, y ahora amaneció ¡así! -

Dijo su esposa entre sollozos

-          Haber, vamos a ver -

Expresa el doctor mientras le toma el pulso.

-          No tiene pulso -

Saca de su maletín el estetoscopio, pero no escucha ni un latir que aquel perturbado cuerpo, sin embargo, Cristhian ¡sí lo sentía! Sentía aquel aparato frio y redondo que reposaba el doctor en distintas partes de su cuerpo, trataba de gritar desesperadamente pero solamente su pensamiento era el que se perturbaba, ¡estoy vivo! ¡Estoy vivo!!!!

 El doctor se levanta y le dice a Karen...

-          Al parecer, ha tenido un ataque cardiaco -

Escucha el llanto, y como casi hasta puede imaginar que el doctor la consuela

-          ¡Desgraciado! acaso no eres buen ¡doctor! -

Pensaba para sí mismo Cristhian 

-          ¡Cómo es posible! ¡no puede estar muerto! ¡no puedo! -

Las horas van pasando, y Cristhian va escuchando todo a su alrededor, era algo, realmente indescriptible, ya había perdido todas las ganas de luchar por su vida, habían organizado esa misma tarde su funeral, sintió como lo cambiaron, tenían la fe de despertar ante alguno de aquellos estímulos, pero no reaccionaba a ninguno, su esposa, estuvo todo el tiempo callada, vinieron a visitarlos algunos familiares, amigos, todos lloraban su “muerte” entre minutos, trataba de gritar que estaba vivo, pero, nadie lo oía. 

Paso la noche, entremedio de hielos para no descomponerse, realmente era algo frio, Cristhian casi sentía como se congelaba, no había más que hacer, era inútil todo esfuerzo que hizo, solo quedaba resignarse, pensó en todos los momentos que desaprovecho en la vida, que desaprovecho con sus hijos, con su amada! su esposa! ¡Oh! cuanto quería que todo fuese un sueño, abrazarla y besarla, hasta que las fuerzas se le apaguen, y pensar que todo aquello no es más que una simple pesadilla, o aunque sea abrir sus ojos, y mirarla por última vez, pero, no, no había nada que se pueda hacer, toda aquella noche no logro discernir entre el sueño y la realidad, había meditado mucho y no comprendía muchas cosas, al día siguiente y ante lo agotado que estaba, se perdió un momento en su subconsciente, hasta que escucho ruidos, sintió que unas manos acariciaban su rostro, las reconoció, ¡era su esposa! lloraba, y aquellas gotas caían sobre aquel cadáver frio, podía sentir cada gota que caía, y el lloraba, pero, de sus ojos, no salía nada, seguidamente, para evitar tanto dolor quizás, ella pronuncio algunas palabras...

-          no debí estar contigo, ¿qué paso contigo? antes eras tan cariñoso y bondadoso, ahora solo eres un cadáver seco y frio, al parecer, estuviste muriendo desde que se apago la llama viva de nuestro amor, tu tumba estaba, donde estaba tu corazón, descansa en paz, disfruta el silencio, disfruta el vacio, quédate ahí, al parecer allí es donde perteneces, a la oscuridad, ahora ¿sientes el vacio amor? porque yo siempre lo he sentido, dime, ¿lo sientes? -

No podía creer lo que escuchaba, aquello avía sido un desahogo, sentía que el alma se le iba a desgarrar, gritaba y gritaba para sí mismo que iba a cambiar, que podía cambiar! Que, ahora o comprendía todo! Sin embargo, algo en particular lo perturbo, se escucho una  especie de caja o baúl, - ¡No! – pensó para sí, ¡era su urna! preparada para llevárselo al panteón!!! 

Aquel recorrido desde que lo pusieron en el baúl, hasta el panteón, pareció eterno, era como estar en el infierno, escuchar las voces atreves de aquella caja, era algo terriblemente horrible, seria sepultado, enterrado, 6 pies bajo tierra, enterrado vivo, el padre y el coro de la parroquia con algunos instrumentos, pidió el réquiem, para de una vez enterrarlo, porque estaba empezando a llover. Escuchaba cada gota caer, los llantos, los gritos de desesperación, y los de él para si era aun peor! De pronto, una luz! Vislumbro una luz! avía abierto los ojos!, pero, ya lo estaban bajando!! al parecer, nadie se dio cuenta, hasta que escucho él, tocar el fondo del piso, nuevamente un escalofrío se apodero de todo su cuerpo, podía ver, pero más adelante no podía hacer nada! ve caer las rosas, empieza a llorar, no se iba a dar por vencido! aturdido y desesperado por lo que le estaba pasando, se dice, que pronto podría moverse, ya que avía sentido uno de sus dedos, ceder ante su entumecido estado, solo podía ver hacia el cielo, empiezan a volver la tierra, en ese entonces su mente se vislumbra, al contemplar aquella imagen, su mujer le estaba mirando directamente a los ojos! pero, no era la misma mirada de siempre, avía algo diferente en ella, al parecer, no se dio cuenta, se dijo, pero después recordó, su esposa había cambiado mucho últimamente, el ignoraba aquello, se habría interesado mucho por la finanzas de la familia, era enfermera en el consultorio del doctor que apenas aspiraba a convertirse en un hospital de la parroquia, y últimamente, algunas noches atrás, la había notado llorar y hablar para sí mismo, sabía que en su familia había habido un caso de demencia, una tía, de personalidades múltiples, ¿sería ella uno de aquellos casos? su esposa no presentaba nada, aunque muchas veces iba a visitar al doctor para consultas, ya que ella no podía tener hijos, ¿habría tramado algo el doctor para deshacerse de el? Porque había notado como la miraba en ocasiones...

-          No puede ser, en que estoy pensando –

Se recrimino, pero, luego, ceso, todo esfuerzo al observar como el doctor se aproximo con una risa malévola a lado de su esposa y esta dejo caer una rosa antes de que la tierra tapase el cristal de su urna, comprendió todo, de alguna manera el doctor influyo en lo que le había pasado para quedarse con su esposa, los veía a través del cristal de la traición, lo descubrió, si, debió saberlo antes, que la sangre se congela fácilmente, si al lado no se tiene quien se la caliente. Perdió la noción del tiempo, ¡ya no escuchaba ruido alguno del exterior! Todo se torno oscuro, una oscuridad total, pero no se iba a dar por vencido, hace todo esfuerzo posible por terminar de mover algunas de sus extremidades, pero al parecer, paso lo peor, terminaron de sepultarlo!
Siente un pie, golpea con este, Mueve un brazo! mueve el otro! y un sonido desgarrador se escucha! 

-          ¡Aggggggrrrraaaaaaaaaaaaa! ¡Estoy vivo! -

Al fin! pudo gritar, pero, al parecer todos se avían ido, sentía aquel olor a tierra húmeda, empieza a arañar el ataúd para intentar salir mientras grita, pero al parecer no resulta, la presión es demasiada!!! Esta asustado! frustrado! deshecho!! Sus dedos le sangran! el oxigeno le faltaba, empieza a golpear tratando de que no se rompiese el vidrio de su urna y que la tierra no entre y lo asfixie, ¡de repente! escucha otros arañazos del exterior!!! Una paz llega hacia el! al fin alguien lo escucho! un alivio, quizás su esposa se retracto, o algún trabajador, no importaba, iba a salvarse, sonrió de felicidad, pero aquella emoción se desvaneció cuando cesaron los arañazos ¡de pronto!, nuevamente los arañazos! ¡Pero estos! ¡Provenían de abajo!!! ¡Luego de los costados!! No quería imaginarse que podría ser, no pensaba que podría ser, pero, de pronto, lo supo,  un grito desesperado que desgarro todo su ser…

-          ¡Ratas!!!!!! ¡Nooooooooo!!!!! -

Pasaron algunos años, todos olvidaron la muerte de Cristhian, Karen, se había vuelto a casar con un viejo ricacho, dueño de muchas parcelas. Muchos la desconocían, había cambiado mucho, cambiaba mucho de temperamento, algunos la creían loca, otros, que lo de su esposo le había afectado simplemente, pero ya no era la misma de antes, el Doctor por otra parte, había ampliado su consultorio, se veía que le iba bien, de pronto, alguien toca su puerta.
En un cuarto se encontraban, el doctor y Karen discutiendo delante de un cuerpo inmóvil… 

-          Si que eres excitante ¿A este igual piensas ponerle cristal a su urna? -


¿continuara?...



en memoria de Edgar Allan Poe


2 comentarios:

  1. mmm nose le falta algo se veria mejor pero de leer nose dudo un poquitin falta algo una gota nose que pero es algo tengo que analizarlo

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  2. ok, analisalo y me ayudas a mejorar :)

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